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  La Piedrona
   
   
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Sanarate, El Progreso, Guatemala, Centroamérica.




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FOTOS — La Piedrona de la Aldea San Juan
La Piedrona de la Aldea San Juan

Se yergue imponente, da la impresión de sostenerse en un precario equilibrio al borde de una empinada pendiente de varios cientos de metros, la cual termina hasta el fondo de una lejana cañada. La legendaria Piedrona de San Juan es única en esa área, no hay otra igual en cientos de kilómetros a la redonda, tanto por su enorme tamaño como por su singular ubicación. Se equilibra de tal manera que da la impresión de que por su enorme peso en cualquier momento podría rodar, aún si fuera impulsada por un ligero viento.

Esto es engañoso, porque a lo largo de los siglos La Piedrona ha resistido vientos huracanados y cataclismos geológicos, tal como el terremoto de febrero de 1976 en Guatemala, que provocó la muerte de 25 mil personas en el centro y nororiente del país incluyendo la aldea de San Juan. Según cuentan los lugareños, en aquel terrible día fueron despertados a las 03:33:33 de la madrugada sobresaltados por el tremendo retumbo y las sacudidas tectónicas producidas por el fenómeno telúrico. El saldo fue de un alto porcentaje de viviendas derribadas en la aldea y muchas personas heridas y sufriendo crisis nerviosa.

Conforme se fue restaurando la calma surgió la interrogante acerca de lo que podría haber pasado con La Piedrona, así que al amanecer un grupo de vecinos se dirigió hacia el cerro que está a un par de kilómetros del centro de la aldea. Los aldeanos comprobaron que La Piedrona continuaba en su lugar como si nada hubiera ocurrido. Ante esto, los más ancianos del lugar aseguraron que esta piedra es inamovible debido a fuerzas misteriosas que ejercen influencia sobre ella.

Es del dominio popular que desde hace varios siglos, los primeros habitantes del lugar afirmaban que al pasar por las noches sobre el camino de herradura, que es un atajo que lleva a la ciudad de Sanarate, se escuchan ruidos que provienen del cerro sobre el cual se asienta la piedra. Se escuchan voces humanas ininteligibles, gritos de animales, retumbos, sonido de agua que corre, aleteos de aves, alaridos espeluznantes y toda una gama de ruidos y sonidos macabros.

Aseguran también que la piedra fue traída de otro lugar y colocada sobre el cerro, afirmando que esto podría asociarse con los símbolos astrales que aparecen dibujados en forma de dos círculos, los cuales contienen indescifrables mensajes en simbología esotérica y cósmica. Uno de esos círculos representa al sol en posición de solsticio de invierno, el otro representa una fase de luna nueva. Solamente uno tiene que acercarse y observar con detenimiento para comprobar la presencia de esas figuras representadas en bajo relieve. Aparentemente las figuras fueron talladas en la piedra de granito por personas muy instruidas en Astronomía y Astrofísica. Sin embargo, lo curioso es que en los tiempos en que se conoció la existencia de esta piedra, hace varios siglos, se supone que en esta área no había personas que tuvieran el acceso a estos elevados conocimientos científicos.

Tampoco se han encontrado vestigios arqueológicos que evidencien que esta área estuvo habitada en épocas prehispánicas. Al contrario, la historia narra que los primeros habitantes de esta región fueron españoles e inmigrantes serbios, quienes llegaron a España y luego viajaron al continente americano para buscar fortuna. De acuerdo con la versión de los habitantes de la aldea San Juan, el origen de esta piedra no puede explicarse por medio de algún fenómeno geológico; sino más bien puede relacionarse con la alquimia, la mística o la metafísica. Incluso, se habla de que el cerro sobre el cual está la piedra, tiene conexión subterránea con otros cerros que son reverenciados por la gente sencilla de Sanarate como lugares en donde se puede tener un encuentro cercano con lo sobrenatural.

Otro fenómeno que se da en La Piedrona es que en ningún otro lugar a la redonda hay tanta cantidad de culebras y víboras, tales como el coralillo, el tamagás y la temible víbora de cascabel. Los campesinos aseguran que estos reptiles venenosos son los guardianes del cerro. También se debe tener mucho cuidado al acercarse, no se debe hacer demasiado ruido al pie de la piedra, puesto que en las concavidades hay colmenas de abejas mieleras africanizadas, las cuales son sumamente agresivas.

Cuando a la aldea San Juan se presentó la institución de ayuda internacional FOSTER PARENTS, dentro de sus actividades de asistencia social incluía la visita de padrinos internacionales (patrocinadores) extranjeros a visitar a los niños que eran patrocinados. Dentro de estos visitantes llegaron unos geólogos holandeses quienes quedaron fascinados por las historias y la belleza enigmática de La Piedrona. Por haber llegado solamente de paseo, estos geólogos no portaban instrumentos o equipo especial para hacer estudios pormenorizados. Sin embargo, a primera vista determinaron que la composición granítica molecular de esta piedra no corresponde a la composición caliza del resto de las piedras que forman las colinas y cerros de los alrededores. En otras palabras, esta piedra no debería estar en ese lugar, de acuerdo con la composición de la litosfera pues por sus características debería estar en las riberas o en el lecho de algún río.

Además, de acuerdo con la planimetría y relieve del terreno no hay ninguna posibilidad de que esta piedra llegara hasta donde actualmente está, debido a la presión ejercida sobre la corteza terrestre a través de las eras geológicas. De manera que estos buenos geólogos aumentaron el enigma en vez de resolverlo. En otras palabras, a la ciencia no le quedaría otra alternativa que la de aceptar que esta piedra fue traída a este lugar por algo o por alguien, de manera que lo afirmado por el común de la gente sería lo correcto.

A propósito, es realmente asombrosa la similitud que existe entre la Piedrona de San Juan, y la forma de una cara que se formó en la latitud norte del planeta Marte, en la región de Cydonia. La “Cara en Marte” está localizada en medio de los cráteres Arandas y Bamberg. La cápsula espacial “Viking 1” enviada por la NASA, tomó varias fotografías de esa “cara” el 25 de julio de 1976.

Si la aldea San Juan fuera un país, seguramente su símbolo patrio sería La Piedrona, y con más que justificada razón. Para los que lean este reportaje, les trasladamos las palabras enigmáticas de un curtido, anciano y sabio campesino de San Juan, quien se expresó de la siguiente manera acerca de este fenómeno: “Vea usted… en estas cosas no hay que creer… ni dejar de creer…”



tono herrera gudiel
webmaster@sanarate.com

Reportaje y Fotos:
Jorge H. Herrera

Foto No. 9:
A. Foltin

Foto No. 13:
Viking 1 Spacecraft — NASA

Foto No. 14:
Jorge H. Herrera
and
Viking 1 Spacecraft — NASA


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